Casas Ilihue, Lago Ranco, 2017.
Fotografías Felipe Fontecilla
El encargo se enfrentó a partir de dos aproximaciones: por un lado, la de otorgar igual valor al espacio entre construcciones -lo gratuito- patios, circulaciones y jardines que a los volúmenes construidos -lo necesario. De esta manera, el encargo se presenta en su real magnitud frente al problema de Arquitecturizar el paisaje. Por otro lado, se hacía necesario recoger en el proyecto una cierta experiencia que significa habitar en ese lugar específico, que la propuesta fuera capaz de recoger los elementos propios de la arquitectura del Sur de Chile; los recorridos protegidos de la lluvia, las chifloneas para sacudirse el frío y el barro antes de entrar a casa, el fuego como el centro de reunión de los recintos y enmarcar las vistas al lago como un elemento siempre presente.
Siguiente
<
scroll
>